English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

lunes, 23 de abril de 2018

P. NITOGLIA: JUDAS APÓSTOL Y DIABLO ~ ¿BERGOGLIO PAPA Y DIABLO?


En este excelente artículo, el P. Nitoglia se pregunta si con los papas liberales -en especial, con Francisco- puede suceder como con Judas, que fue Apóstol y "demonio" a la vez. ¿Pueden ser Obispos y Papas (sucesores de los Apóstoles y Pedro) a pesar de ser, Deo permittente, "demonios" en cuanto a la forma de actuar? ¿Es Bergoglio el sucesor de San Pedro? 

Responde afirmativamente, apoyado en el Evangelio y en la autoridad de Santo Tomás y San Agustín: Se puede, pues, ser Papa aunque no se tenga la voluntad objetiva de hacer el bien de la Iglesia, es decir, teniendo la voluntad de traicionar a Cristo, entregarlo a la muerte, e incluso ser incrédulos o infieles. Luego no repugna poder decir que Francisco I es Papa y es "un demonio" en su manera de actuar, porque es enemigo de la Doctrina y de la Iglesia de Cristo.

Cabe hacer notar que un caso similiar al de Judas es el de Caifás, que era Sumo Sacerdote de Dios y deicida al mismo tiempo. En efecto, el Viernes Santo, el Pontífice Supremo era Caifás y no Pedro. Nuestro Señor, antes de la Pasión, promete el papado a San Pedro, pero no lo constituye Sumo Pontífice sino hasta después de la Resurrección. 
Cita de la obra "Sacra Theologiae Summa" (BAC, 1955, vol 1, p. 552, 569): Jesucristo prometió [Mt 16,16-19] inmediata y directamente a San Pedro el Primado de jurisdicción o potestad suprema sobre la Iglesia universal. (...) Después de su resurrección de entre los muertos, Nuestro Señor Jesucristo confirió directa e inmediatamente a San Pedro el Primado de jurisdicción sobre toda la Iglesia. 
Cita del "Manual de Teología Dogmática" de L. Ott (Herder, 1966, p. 425-426): A San Pedro se le prometió el primado después que hubo confesado solemnemente, en Cesarea de Filipo, la mesianidad de Cristo (Mt 16, 17-19) (...) El primado se lo concedió el Señor a Pedro cuando, después de la resurrección, le preguntó tres veces si le amaba y le hizo el siguiente encargo: «Apacienta mis corderos, apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas» (Ioh 21, 15-17)." 
Una cita más: "Melchor Cano... puso entre los “Lugares teológicos” la Sagrada Escritura, la Tradición apostólica y patrística, los Doctores eclesiásticos y la Liturgia, todos los cuales concuerdan en considerar a Caifás como Sumo Sacerdote y a Judas como Apóstol, aunque deicidas y diablos, por lo que la tesis del sedevacantismo aun mitigado (Papado material pero no formal) no está teológicamente fundada." (fuente).



Prólogo

¿Puede una misma persona (por ejemplo, Judas Iscariote) ser a la vez Apóstol de Jesucristo y diablo?
En San Pablo se revela divinamente que los Apóstoles son "ministros de Dios y dispensadores de los misterios de Dios" (2 Cor., V, 20), mientras que -siempre en la Sagrada Escritura (Gen, III, 1; Apocalipsis, XII, 9; XX, 2)- el diablo es el ángel que se rebeló contra Dios y, por tanto, se precipitó al infierno (cf. Concilio Lateranense IV, DB 428; Santo Tomás de Aquino, San Juan de Dios). S. Th., I,  q. 63 y ss.). ¿Cómo conciliar estos dos conceptos? Busquemos una respuesta recurriendo a la Revelación divina (Escritura y Tradición, interpretadas por el Magisterio de la Iglesia).

El Evangelio
En el Evangelio de San Juan (VI, 71-72) leemos: "Jesús les dijo: ¿No fui Yo acaso quien os elegí a vosotros los doce? ¡Y uno de vosotros es diablo!" Lo decía por Judas lscariote, hijo de Simón, pues él había de entregarlo, él, uno de los Doce. Su "sede" como apóstol no estaba, por lo tanto, vacante.
Escribe el P. Ferdinando Prat: "Después de la desobediencia de Adán y Eva en el Edén y de la rebelión de los Ángeles en el Cielo, no hay –quizás- espectáculo más terrible que la presencia de un traidor en el Colegio Apostólico, en la intimidad de Jesús. Sin embargo, Judas no era de una naturaleza diferente a la nuestra. Decir que era un demonio encarnado son grandes palabras que no explican nada. Judas era, como nosotros, capaz de hacer el bien y el mal, hasta el punto de que Jesús, agregándolo a los Doce, había visto en él el potencial de un Apóstol. Y si fue el odioso ser que la historia conoce, lo fue, singularmente, porque se convirtió en él, por su propia culpa" (Jesucristo, Florencia, Librería Editrice Fiorentina, 1945, vol. II, p. 271 y 272).

El Comentario de Santo Tomás de Aquino
El Doctor Común de la Iglesia comenta: "Diablo no por naturaleza, sino por la imitación de la malicia diabólica" (Santo Tomás de Aquino, Comentario al Evangelio de San Juan, Roma, Ciudad Nueva, 1990, vol. II, pág. 2). I, pág. 537). De hecho, Judas por naturaleza era un hombre y no un diablo, pero, imitando la maldad del diablo al odiar y traicionar a Jesús hasta la muerte, era similar al diablo en la forma en que actuaba.
Entonces el Angélico plantea una objeción: "Si Cristo eligió a Judas y se volvió malo, parecería que tomó la decisión equivocada" (ibid., p. 538).
Santo Tomás de Aquino responde a la objeción de la siguiente manera: "Se trata de la elección a un cargo [apostólico, ndlr]. Ahora bien, esta elección no quita ni la libertad ni la posibilidad del pecado [al sujeto elegido, ndlr]" (ibíd.). En este caso, por tanto, Jesús habría escogido a Judas "cuando aún no se había vuelto malo", pero "su elección no le quitó la libertad de pecar" (ibid.).

La opinión de San Agustín de Hipona
Sin embargo, Aquino también da una segunda respuesta, citando la opinión de San Agustín (In Joann. Evang., Tract. XXVII, 10; NBA 24, 628): "El Señor escogió a Judas, que ya era malo, y eso está dentro de la capacidad del Bien: usar a los malvados para obtener un buen fin, pese a conocer esa maldad. Ahora bien, Dios se ha servido para bien de Judas, tolerando ser traicionado por él para redimir a la humanidad” (ibid.)
Si leemos íntegramente el Comentario de San Agustín sobre el pasaje anterior del Evangelio de San Juan, vemos que explica cómo no sólo Dios usó a Judas, sacando el bien del mal, esto es, la Redención de la humanidad de una traición; sino también cómo "muchos mártires fueron perseguidos por el diablo". Ahora bien, si Satanás no los hubiera perseguido, hoy no celebraríamos su glorioso martirio. Por lo tanto, el que hace el mal se hace daño a sí mismo y no afecta a la bondad divina, porque Dios dirige al bien las mismas obras perversas del diablo". (Comentario al Evangelio de San Juan, Roma, Ciudad Nueva, III ed., 1973, vol. I, p. 418).
Por lo tanto, queda probado que uno puede ser apóstol y diablo en cuanto al modo de actuar.

¿Quiénes son los apóstoles del Nuevo Testamento?
Si se estudia –desde el punto de vista de la teología dogmática- lo que es el Apóstol y cuáles son sus prerrogativas, uno se maravilla de lo que se ha dicho. De hecho, "el significado de la palabra Apóstol en el Nuevo Testamento es 'enviado' por Cristo para predicar el Evangelio" (F. Spadafora, Diccionario Bíblico, Roma, Studium, III ed., 1963, p. 50, voz de los Apóstoles). Los Doce Apóstoles fueron elegidos por Jesús [1] (Mt., X, 5; XX, 17; Mc, VI, 7) para continuar Su misión, es decir, para difundir el Evangelio y la Iglesia por todo el mundo. De hecho, Cristo fundó la Iglesia para continuar Su obra redentora hasta el fin del mundo (Concilio Vaticano I, DB 1821).
Los Apóstoles fueron enviados ("missi") por Cristo como Él fue enviado ("missus") por Dios Padre (Jn XVII, 18; XX, 21). La misión de los Apóstoles es dar testimonio de Cristo, contando a los demás lo que han visto y oído de Él y profesando su fe en Él, si es necesario hasta el derramamiento de sangre. Los Apóstoles recibieron el encargo misionero de Jesús para continuarlo. Jesús mismo es llamado "Apóstol" o "enviado" por el Padre (Heb., III, 1). Ahora bien, Jesús fue enviado por el Padre para enseñar la Verdad (Magisterio), para conducir a las almas al Cielo (Imperio o Jurisdicción) y para santificarlas (Sacerdocio). Por lo tanto, lo que más cuenta en el Apóstol no es su persona, sino la Persona que lo envió (Dios Padre) y la Persona que representa, es decir, Cristo, aunque personalmente el Apóstol en sí mismo sea "un demonio", en cuanto al modo malvado de actuar. Los Apóstoles y sus sucesores (Obispos/Papa) son enviados por Cristo para continuar su misión (Concilio de Trento, DB 960; Concilio Vaticano I, DB 1821-1828). Los Doce fueron instruidos, formados personalmente por Jesús y debían instruir y formar a los que enviaran para continuar su misión (Obispos/Papas) y perpetuar la Iglesia hasta el fin del mundo.
La Iglesia tiene cuatro notas, la última de las cuales es la Apostolicidad (cfr. Credo Niceno-Constantinopolitano: "Creo en la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica"), en el sentido de que toma su origen de Cristo y de los Doce Apóstoles (Origen Apostólico) y también porque debe tener una sucesión ininterrumpida de Apóstoles (Obispos/Papas) hasta el fin del mundo (Sucesión Apostólica). Así, gracias a la Apostolicidad, se salvaguarda la existencia ininterrumpida de la Iglesia militante hasta el fin del mundo.

La naturaleza del pecado de Judas
La traición de Judas también fue inspirada por el hecho de que era un ladrón (Jn. XII: 6), pero no únicamente. De hecho, cuando Judas comprendió que Jesús se presentaba como un Mesías espiritual que vino para la salvación de todas las almas de todos los pueblos a través del sufrimiento y la muerte, en clara oposición a sus ambiciosas esperanzas (extraídas del Mesianismo Apocalíptico y Judío [2]) de un Mesías militante, glorioso y triunfante para sí mismo y para los judíos sin tener en cuenta a los gojim y portador de toda la prosperidad material sólo para Israel, concibió en su corazón una profunda decepción mezclada con una gran aversión al Mesías sufriente y entró, por lo tanto, en su corazón la idea de la traición. Se ve que la razón principal del pecado de Judas fue su falsa fe en el Mesías triunfante y su falta de fe en el Mesías sufriente. No se trata sólo de vicios privados que casi siempre acompañan a la fe desviada, sino que el corazón de la revuelta de Judas fue la falta de fe o la fe desviada, en suma, la "perfidia judaica" [3].
El profesor Fedele Pasquero escribe: "La crisis de Judas comenzó en la sinagoga de Cafarnaum, donde la respuesta de Jesús a Pedro (Jn. VI, 70 ss.) nos permite comprender que Judas no compartía la Fe de la cabeza de los Apóstoles. Judas tuvo que escandalizarse por las repetidas predicciones de la Pasión de Jesús. […]. Después de la gloriosa entrada de Jesús en Jerusalén, cuando el Maestro mencionó su crucifixión (Jn. XII: 32), estalló la crisis y Judas fue a los sacerdotes para preguntarles cuánto le darían para que les entregara al Maestro" (en Enciclopedia Católica, Ciudad del Vaticano, 1951, vol. VI, col. 689, entrada Judas Iscariote).

¿Es Bergoglio el sucesor de San Pedro?
Ahora surge una pregunta que concierne a nuestros días, si Judas pudo haber sido Apóstol y Diablo, incrédulo y traidor de Cristo; los sucesores de los Apóstoles (los Obispos) y la cabeza de los Apóstoles (el Papa) ¿pueden ser Obispos y Papas (sucesores de los Apóstoles y Pedro) a pesar de ser, Deo permittente, "demonios" en cuanto a la forma de actuar?
A partir de la lección del Evangelio de Juan, parecería que sí.
Se puede, pues, ser Papa aunque no se tenga la voluntad objetiva de hacer el bien de la Iglesia, es decir, teniendo la voluntad de traicionar a Cristo, entregarlo a la muerte, e incluso ser incrédulos o infieles.
Luego no repugna poder decir que Francisco I es Papa y es "un demonio" en su manera de actuar, porque es enemigo de la Doctrina y de la Iglesia de Cristo.

Conclusión
Cómo se ve, la enseñanza del Evangelio (Jn, VI, 71-72) nos ayuda en la crisis de hoy a evitar el callejón sin salida 1) de aquellos que, observando la "diabolicidad" objetiva de Bergoglio en su modo de actuar, niegan que sea Papa en cuanto al ser o 2) de aquellos que, observando su elección canónica -aceptada  por el Colegio Cardenalicio, por el Episcopado y por los fieles- no se atreven a afirmar que es "un demonio" en cuanto a su actuar.
Ciertamente se trata de una situación excepcional (como fue el caso de Judas: uno de doce) y debemos pedir a Dios que la haga pasar lo más pronto posible, pero a pesar de ello no debemos cerrar los ojos a la realidad de las cosas y podamos constatar que, como Judas era "un demonio" aunque fuera un apóstol elegido y formado por Jesús, así, desde Juan XXIII hasta hoy, nos encontramos ante una serie de Papas y "demonios" que obran objetivamente el mal en la Iglesia de Cristo; pero si Dios lo permite se debe a que es capaz de producir de este mal un bien mayor, como sucedió con la traición de Judas, de la que vino nuestra Redención.
Por ahora estamos inmersos en la oscuridad de la traición ("Esta es la hora del poder de las tinieblas", Lc., XXII, 53), pero ciertamente veremos la luz de la Resurrección. Cuándo, exactamente, no lo sabemos, pero oremos a Dios para que apresure el momento como ese en el que Jesús, por intercesión de María, anticipó el comienzo de su vida pública en Caná.
"María en nuestros tiempo: la Sociedad moderna es afligida por una fiebre de innovación que da miedo y está infestada por hombres que se aprovechan de nuestro sufrimiento para construir el imperio de sus arbitrios, la tiranía de sus vicios, el nido de las lujurias y de la rapiña. Nunca el mal ha adquirido características tan vastas y apocalípticas, nunca hemos conocido tal peligro. De una hora a otra podemos perder no sólo nuestras vidas, sino toda la civilización y toda la esperanza. Parece que el Señor también nos dice "todavía no ha llegado mi hora", pero la Inmaculada, la Madre de Dios, la Virgen que es la imagen y protección de la Iglesia, nos dio, ya en Caná, la prueba de conocer y poder obtener el adelanto de la hora de Dios. Y nosotros necesitamos que esta hora llegue pronto, que sea anticipada, que se haga inmediata, porque casi podríamos decir: ¡Oh Madre, ya no podemos más! Por nuestros pecados merecemos las últimas masacres, las ejecuciones más despiadadas. Hemos expulsado a su Hijo de las escuelas y de las oficinas, de los campos y de las ciudades, de las calles y de las casas. Lo echamos de las mismas iglesias, hemos preferido a Barrabás. […]. Con todo esto, confiados en María, sentimos que es la hora de Jesús, la hora de la redención [...]. Di María, como en Caná: "Ya no tienen vino"; y dilo con el mismo poder de intercesión y, si vacila, si se niega, vence sus vacilaciones como vences, por piedad materna, nuestra indignidad. Sé para nosotros una Madre piadosa, una Madre imperiosa para Él. Acelera su tiempo, que es nuestro tiempo. Ya no podemos, oh María. La generación humana perece si no te mueves. Habla por nosotros, oh silenciosa, habla por nosotros, oh María!” [4].
                                                     Don Curzio Nitoglia
                                                                         21 de febrero de 2018


1 – Antes de elegir a los Doce Apóstoles, Jesús se apartó a la montaña, pasando la noche en oración. Cuando llegó el día llamó a sus discípulos y entre ellos eligió a doce, a quienes llamó también Apóstoles (Lc. VI, 12-13).
2 – Monseñor Antonino Romeo explica: "La Apocalíptica falsificó el Antiguo Testamento y, rebajando el ideal mesiánico de los Profetas, obstruyó los caminos del Evangelio, preparó a los judíos para rechazar a Jesús. Al presentar a un Mesías que restaura la independencia política de Israel y procura el dominio universal, la Apocalíptica acentuó el particularismo nacionalista y empujó a Israel a rebelarse contra Cristo" (en Enciclopedia Cattolica, Ciudad del Vaticano, 1948, vol. I, col. 1615).
3 - Cfr. F. Spadafora, Diccionario Bíblico, cit., pp. 299-301, entrada Judas; M. J. Lagrange, El Evangelio de Jesucristo, Brescia, II ed., 1935, pp. 417 y ss, 483 ss. 494-499, 525 ss. 538 ss.; F. Spadafora, Jesús y la Institución de la Eucaristía, Rovigo, 1953, pp. 383-391; S. Tommaso d'Aquino, S. Th., II-II, q. 33, a. 7; q. 118, a. 8; G. Ricciotti, Vita di Cristo, Milán, 1941,II vol., págs. 613-619; F. Prat, Gesù Cristo, Firenze, 1945, II vol, pp. 270-273; D. Bergamaschi, Judas Iscariote en la leyenda, la tradición y la Biblia, en "Catholic School", n. 15, 1909, pp. 292-580.
4 – A. Ottaviani, Il baluardo, Ares, Roma, 1961, pagg. 279-283.

domingo, 22 de abril de 2018

VOZ DE FÁTIMA, VOZ DE DIOS N° 56



VOZ DE FÁTIMA, VOZ DE DIOS N° 56

Vox túrturis audita est in terra nostra”
(Cant. II, 12)

3 de abril de 2018

Estamos, en este artículo, continuando las consideraciones que hicimos en nuestro número anterior sobre la Santa Iglesia.

La Iglesia Católica se define con más propiedad como el Cuerpo Místico de Cristo. Y en ese cuerpo, Nuestro Señor Jesucristo es la cabeza y todos los que pertenecen a ese mismo cuerpo (incluso el Papa) son sus miembros.

De esa Cabeza divina desciende la gracia santificante a sus miembros. Y esa gracia es para todos los hombres (aunque no todos la reciban), desde Adán hasta el último hombre que exista. Por lo tanto, incluso los hombres del Antiguo Testamento que tuvieron la dicha de recibirla, la recibieron por Nuestro Señor Jesucristo, y pertenecían a la Iglesia Católica. Si acaso alguien se salva con un bautismo de deseo perteneciendo externamente a una falsa religión, en verdad pertenece a la Iglesia Católica, incluso sin saberlo.

Veamos una primera distinción, que se puede hacer en la Iglesia, en cuanto a sus partes: una parte es la Cabeza, y la otra los miembros. Pero la Iglesia es una realidad compleja, acerca de la cual necesitamos hacer varias distinciones para poder comprenderla. En efecto, bajo otro aspecto, el del lugar donde se encuentran sus miembros, podemos distinguir a la Iglesia triunfante (compuesta por aquellos que están en el cielo), la Iglesia purgante (compuesta por aquellos que están en el Purgatorio) y la Iglesia militante compuesta por aquellos que están en la Tierra). En el aspecto de la guarda y de la transmisión de la Revelación, se hace la distinción entre la Iglesia docente (la que enseña: el Papa y los Obispos) y la Iglesia discente (la que es enseñada: los demás miembros). Y en otro aspecto: la Iglesia, que es comparada a un hombre, tiene un cuerpo y un alma. Y en ese cuerpo podemos distinguir a sus miembros vivos y a sus miembros muertos. Los vivos son los que están recibiendo de la Cabeza la vida sobrenatural de la gracia santificante. Los muertos son los que no están recibiendo esa vida. Son como los miembros gangrenados de una persona: esos miembros pertenecen al cuerpo aparentemente, materialmente, pero no formalmente, pues la sangre no los riega más; en ellos ya no está la vida del cuerpo.

En una próxima vez, si Dios quiere, continuaremos nuestras consideraciones sobre este tema.

Arsenius

COMENTARIO ELEISON N° DLXII (562) - 21 de abril 21 de 2018

Comentarios Eleison por su Excelencia Richard Williamson

¿Se Evitó la Guerra? – I

Con Dios los Gentiles están protegidos de los judíos,
Pero sin Dios, escogen hacerse víctimas de ellos.

Al final del mundo habrá “guerras y rumores de guerras”, dice Nuestro Divino Señor (Mt. XXIV, 6), pero “no hay que turbaros por eso, que si bien han de preceder estas cosas, no es todavía esto el fin”. En las últimas semanas hemos tenido sin duda rumores de guerra, incluida la amenaza en Siria de un enfrentamiento importante entre las fuerzas armadas de los Estados Unidos y de Rusia. Desde entonces, la amenaza parece haber disminuido. ¿Qué pasó, y cuáles son las perspectivas para el futuro? ¿Estamos a salvo de la Tercera Guerra Mundial?

Es difícil saberlo con seguridad, porque, por supuesto, los medios de comunicación públicos están prácticamente todos en manos de esa raza que está empujando hacia esa Tercera Guerra Mundial que espera les permita completar su tiranía sobre la humanidad, dejada incompleta por sus dos primeras Guerras Mundiales. Por lo tanto, prácticamente todos los informes de los medios de comunicación se inclinan a favor de la gente y de los acontecimientos que podrían conducir a la guerra. Sin embargo, esa raza todavía no ha conseguido controlar Internet, que por el momento ha roto su control monopolístico de la opinión pública, de modo que se pueden seguir escuchando voces sanas si se busca la verdad. Lo que sigue es una versión de los acontecimientos a partir de material suministrado por dos de esos comentaristas de los Estados Unidos, ambos accesibles en Internet – Paul Craig Roberts, y “the Saker”:

El último temido enfrentamiento entre EE.UU. y Rusia en Siria fue evitado porque los líderes de las fuerzas armadas de EE.UU. en Washington no se arriesgarían a un conflicto con los rusos, debido a las temibles armas rusas recientemente reveladas por el Presidente Putin en Rusia. Estas armas podrían causar estragos en cualquier flota americana que se encuentre actualmente en el Mediterráneo. Por lo tanto, los estadounidenses evitar on cuidadosamente un ataque que podría haber provocado una represalia rusa, y advirtieron a los rusos de antemano, de modo que la mayoría de los misiles atacantes fueron derribados por Siria, y el daño fue mínimo.

¿Significa eso que el peligro ha pasado? De ninguna manera. La raza antes mencionada todavía quiere la guerra, y controla la política exterior americana, como Ariel Sharon se jactó una vez en Israel – “Nosotros controlamos a los americanos, y ellos lo saben”. Por todos los medios a su alcance se lo están trabajando los generales estadounidenses disidentes y el Presidente Trump, mientras se esfuerzan furiosamente por desarrollar medios eficaces de defensa contra las nuevas armas rusas. Y tan pronto como piensen que han superado estos obstáculos, sus medios de comunicación producirán otra serie de mentiras para engañar al estúpido público occidental, como las “armas químicas” (todas ellas retiradas hace tiempo de Siria) o la construcción de la democracia (los propios sirios están bastante contentos con su presidente Assad), o “Putin es Hitler” (sigue mostrando una paciencia notable frente a la vil provocación occidental, pero si no se detienen, entonces un día reaccionará más que comprensiblemente).

Sin embargo, ni siquiera la abrumadora influencia de esa raza (a la que apenas aluden los dos comentaristas políticos) llega al fondo religioso de la cuestión (que los comentaristas no mencionan en absoluto): esa raza es simplemente un azote utilizado – y protegido – por Dios para servirle castigando a los pueblos de la tierra que le dan la espalda. Así, esa raza ha mostrado a los líderes de Occidente todos los reinos del mundo, jactándose de que están en su poder, y ha prometido entregarle a Occidente el Nuevo Orden Mundial si Occidente se inclina y adora. Los líderes y las naciones occidentales no tenían que aceptar la oferta, sino que la aceptaron por su propia libre elección.

Por lo tanto, a menos que los líderes y las naciones occidentales comiencen a dar la respuesta correcta a esa oferta, a saber: “Adorarás al Señor tu Dios, y sólo a Él servirás”, esa raza continuará usando todos los talentos especiales que Dios le ha dado para tentar y azotar. Entonces la Tercera Guerra Mundial parece probable que ocurra eventualmente, si no en Siria, entonces en cualquier otro lugar donde las naciones sin Dios puedan ser engañadas.

Kyrie eleison.

jueves, 19 de abril de 2018

ACUERDISTAS IMPARABLES EN LA NEO-FSSPX




P. MICHEL SIMOULIN : ¿QUIÉN TEME A LAS AVESTRUCES ?


FUENTE (Énfasis con negrita y comentarios en rojo agregados por NP) 


¡No temáis! nos han dicho muchas veces los acuerdistas. La serpiente era más astuta que cualquiera de los animales... Y la serpiente dijo a la mujer: ciertamente no moriréis (Gn 3, 1 y 4). 

En lo esencial, el P. Simoulin pretende que el vicio del miedo no debe obstaculizar los intentos por buscar la regularización de la FSSPX. Toda previsión sobre posibles malos efectos de un acuerdo con Roma apóstata es pecado de miedo. Los valientes se lanzan a la boca de la bestia, los cobardes no se atreven a eso. Sobre la cuestión de los matrimonios, el P. Simoulin sostiene que el que niegue el "derecho" de la Jerarquía modernista a intervenir en los matrimonios de los fieles tradicionalistas, niega que esa Jerarquía posea jurisdicción. 

¿Pero quiénes son los que tienen un miedo desordenado, infundado y pecaminoso en esta situación? Los acuerdistas, que reiteradamente han expresado que temen incurrir en cisma. Los cuerdistas, en efecto, son los que, para lograr que sacerdotes y fieles apoyen el acuerdo traidor, han infundido el miedo al cisma. Cita de Mons. Fellay: ..."hay un riesgo de cisma, de establecimiento de una Iglesia paralela. Yo he evocado este problema con el mismo papa, el papa Francisco, y los dos estamos de acuerdo... He aquí entonces actos planteados, actos jurídicos que son canónicos y que ya están en su sitio y que en mi opinión suprimen la posibilidad de cisma." (Fuente)

Le Seignadou - abril 2018

“Porque nosotros somos hijos de santos y esperamos aquella vida que Dios ha de dar a los que le sirven fielmente” (Tobías II, 18). El gran Tobías expresaba así su orgullo de ser descendiente de los patriarcas de Israel, y su hijo evocaba el mismo orgullo a su esposa Sara: “Pues somos hijos de santos, y no podemos unirnos a manera de los gentiles, que no conocen a Dios” (ibídem VIII, 5).
Sin ninguna pretensión, ¿no tendríamos nosotros el derecho de proclamar lo mismo? Nosotros somos hijos de santos, y nuestros padres se llaman Claude-François Poullart des Places, el P. Liberman, san Pío X, le P. Le Floch, y Mons. Lefebvre… y podríamos añadir a la lista de nuestros venerados padres a Santo Domingo, al P. Calmel, el P. de Chivré, ¡y por qué no a la Madre Hélène y a la Madre Anne-Marie!
Entonces, en nombre de los santos de quienes somos hijos, nosotros también debemos estar orgullosos de nuestros padres, y estar orgullosos de nuestra fidelidad a su memoria y a sus enseñanzas. Orgullosos y confiados en la gracia que nos ha permitido recibir su espíritu... confiados porque la misma gracia asegurará nuestra fidelidad a su memoria y enseñanzas. [Lo mismo pensaba la generalidad de los católicos hasta el Vaticano II] Y, para continuar en las imágenes que guiaron nuestras reflexiones pasadas, diré de nuevo que, si no somos águilas, somos sin embargo sus hijos... ¿aguiluchos quizás? ¡Y es por eso que no tenemos miedo de los avestruces! ¡Las águilas, familiarizadas con las alturas, no tienen miedo! ¡No tenemos miedo de ser comidos por avestruces conciliares porque es bien sabido que las avestruces no comen águilas! Puede suceder que sean malas y discutan entre ellas, pero la mayor parte del tiempo huyen, ¡y sería realmente inapropiado que las águilas escondieran la cabeza en la arena! [Pura presunción. Sobran los ejemplos de "águilas" devoradas por "avestruces" y serpientes conciliares. La bestia conciliar, que -si de analogías se trata- es más parecida a un tiranosaurio que a un avestruz, devora cualquier cosa que se le ponga por delante, como está probado por la historia de esta crisis horrorosa de la Iglesia] 
La verdadera cuestión, de hecho, es si tenemos razones para tener miedo del avestruz, miedo al futuro, miedo a no sostenerse y a desmoronarse, miedo a ser traicionados o llevados a desgracias o traiciones, miedo a ser cómplices de los avestruces... ¡todos absurdos y sin ningún fundamento! ¡Y por eso algunos están inquietos! [como si no existiera el triste precedente de muchos grupos tradicionalistas que terminaron traicionados, traidores o cómplices de la bestia conciliar]
Dom Gérard escribió en “Mañana la Cristiandad” estas reflexiones tan sabias: "El cuerpo necesita virtudes. Pensamos principalmente en aquellas virtudes militares que son virtudes del alma antes de ser virtudes de la guerra. Y quisiéramos también que fueran virtudes religiosas, que florecieran en un universo religioso. ¿Cuáles son? Valor, paciencia, sentido de la justicia, sentido del honor, gusto por el sacrificio. Ahora bien, ¿qué sentimiento se ve que domina tan frecuentemente entre aquellos que deben ser la élite de una nación? Miedo. El miedo a disgustar, el miedo a ser repudiado, el miedo a estar solo. Un religioso de gran mérito, fallecido hace unos años, nos dijo: "Tuve que llegar al final de mi vida para comprender el papel que juega el miedo en la vida de los hombres. (Era el R.P. Calmel)
Contra este miedo que oprime y paraliza, está la oración y está el ejemplo de los santos. Requiere también un amor tierno y viril por Cristo Jesús, una mística sencilla y fuerte como la tierra de Palestina donde nació, algo de crucificado y de vencedor que penetra en lo más profundo del alma y la eleva, si es necesario, hasta los confines de la tierra”.
Debido a la falta de valor, de paciencia, de confianza y quizás de humildad, ¡algunos están asustados y preocupados! Temen que la Fraternidad sea infiel a sus padres, que no sea lo suficientemente fuerte, y se deje seducir por los avestruces conciliares... mientras que ella se ha sostenido antes de ellos y sin ellos durante años, y lo seguirá haciendo con o sin ellos.... [Tamaña presunción...] Hace poco leí unas tristes líneas sobre el "próximo Capítulo General que tendrá lugar en julio de 2018, fuente de gran preocupación".
¡Realmente me pregunto cuáles son los hechos objetivos reales que pueden causar tanta preocupación! [Ceguera increíble] ¡Es posible que algunos se sientan tentados con un acuerdo práctico, pero también creo que otros se sienten tentados por la ruptura con Roma!
En cuanto a mí, que no soy más que un águila tímida [más bien, un perfecto avestruz que se niega a ver la realidad], no soy lo suficientemente inteligente como para ver los peligros allí donde no los hay, y sigo creyendo y refugiándome en la gracia de la Fraternidad y de sus superiores, en la confianza en el Espíritu Santo, que podrá guiar los trabajos de nuestro Capítulo General en fidelidad a nuestros padres, ¡mucho mejor de lo que pudo guiar a los de este Concilio donde no pudo hacerse escuchar a causa del cacareo de los avestruces! [Noten los lectores cómo con eso del "cacareo" y con la figura simpática del avestruz, el P. Simoulin induce a minimizar la maldad de los enemigos internos de la Iglesia] 
Añado, además, que trato de recordar mi catecismo que enseña que en la Iglesia hay tres poderes: el de enseñar, el de gobernar y el de santificar, ¡y que el ejercicio defectuoso de uno de ellos no anula la posibilidad de un ejercicio normal de los otros! [¿Y?]
Sería bueno que nos entendiéramos: cuando hablamos de la Iglesia conciliar, ¿de qué estamos hablando? No de una Iglesia nueva, ¡sino de promotores de una enseñanza infiel y de medios desnaturalizados de santificación! ¡Y eso lo rechazamos! Pero, ¿podemos decir, pensar, imaginar, fingir que el poder de gobernar se ha vuelto conciliar? ¡Eso no tendría sentido! ¿Qué significa esto cuando se trata de autoridad y jurisdicción? [Significa que el poder de gobernar es usado por los herejes conciliares para destruir la Iglesia, como vemos todos los días] Cualquiera que sea la intención de sus poseedores, ¿el poder de gobernar a las almas como tal, en sustancia, se ha visto manchado por los errores del Concilio? [¿Eso hace inofensivo ese poder cuando está en las manos de los modernistas?] ¿Han perdido el Papa, los obispos, los párrocos la autoridad y el poder de presenciar los matrimonios que se celebran en sus parroquias? [¿No hay ningún peligro para los tradicionalistas en eso? ¿Por qué antes la FSSPX no lo permitió? ¿Cambiaron los modernistas o cambió la FSSPX?] ¿Han perdido el de delegar este poder a los sacerdotes de su elección? Y para estos sacerdotes, ¿aceptar ser delegados equivale a adherirse a los errores del Concilio, o incluso a la nueva ley canónica? [La respuesta es: sí en principio, sí en muchos casos. Habría que sugerir a este sacerdote que vuelva a estudiar los principios de la colaboración al mal que se explican en los tratados de teología moral] Hay una confusión aquí, efecto de un espíritu unívoco que me parece muy peligroso, porque negarse a reconocer este poder como se rechazan los errores conciliares, ¡equivaldría a negar que el papa y los obispos todavía lo poseen! [Así que ahora hay que creer que la FSSPX estuvo en falta durante más de 40 años?] ¡Desafortunadamente es posible ser sedevacantista sin saberlo! [Así que la FSSPX era sedevacantista sin saberlo, hasta el acuerdo Vaticano-FSSPX sobre matrimonios del 4 de abril de 2017?] Mons. Lefebvre, y todos nosotros con él, cuestionamos la validez de las sanciones de 1976-1988, pero no la legitimidad de la autoridad "conciliar" que las implementó. [Pero Mons. Lefebvre nunca autorizó la celebración de matrimonios "FSSPX-Novus Ordo" e hizo establecer tribunales de suplencia para las causas matrimoniales de los fieles tradicionalistas. ¿Ya se olvidó usted de eso, Padre? ¿Lo que dijo Mons. Lefebvre en esta carta al Superior General (P. Schmidberger), de 15-I-91; sigue teniendo algún valor para usted, Padre?: "Mientras las autoridades romanas actuales estén imbuidas del ecumenismo y del modernismo y que el conjunto de sus precisiones y el nuevo derecho canónico estén influenciados por estos falsos principios, será preciso instituir autoridades de suplencia, guardando fielmente los principios católicos de la Tradición católica y del Derecho canónico. Es el único medio de permanecer fieles a Nuestro Señor Jesucristo, a los Apóstoles y al depósito de la fe transmitida a sus sucesores que permanecieron fieles hasta el Vaticano II." "Por lo que hace al problema de las comisiones, que hacen en cierta medida suplencia a la defección de las Congregaciones romanas dirigidas por prelados imbuidos de los principios revolucionarios del concilio, me parece que habría que comenzar muy modestamente, según las necesidades que se presenten, y ofrecer esta institución como un servicio para ayudar a los sacerdotes en su ministerio y a las religiosas para los casoso difíciles de resolver, o para las resoluciones que reclaman un poder episcopal de suplencia." (fuente)]
Y nunca supe que "Mons. Lefebvre había rechazado la jurisdicción conciliar con respecto a la consagración de los cuatro obispos". ¿Qué es esta "jurisdicción conciliar"? No tiene sentido. [Sentido: jurisdicción ejercida por los herejes conciliares. Fácil.] ¿Y de qué manera aceptar la autoridad y la jurisdicción de los obispos significaría que nuestros matrimonios se celebran "en el marco del nuevo código" [¿Acaso el sacerdote Novus Ordo que realiza la ceremonia esencial del consentimiento se rige por el código de 1917? ¿Acaso los futuros juicios matrimoniales de fieles de la FSSPX, no deben someterse, a partir del 4-4-17, a los tribunales oficiales modernistas, que se rigen por el código de 1983?], o que predicamos la "teología del cuerpo" como hacen algunos "ralliés"?
Lo más asombroso es que siempre, desde los comienzos de la Fraternidad, hemos aceptado celebrar los sacramentos en las parroquias: bautismos, funerales e incluso matrimonios. [Una cosa es usar un local que está en poder del clero Novus Ordo, y otra muy distinta es hacer una ceremonia conjunta con el clero Novus Ordo o someter a los fieles al poder del clero Novus Ordo, como sucede ahora con los matrimonios en la FSSPX] Esto implicaría que, al menos implícitamente, ¡admitimos la autoridad de los párrocos o de los obispos que nos acogieron! [La FSSPX nunca ha negado que la Jerarquía oficial posea el poder de jurisdicción, pero sí se negó a que esa Jerarquía apóstata, liberal y modernista ejerciera ese poder sobre los matrimonios de los fieles de la Fraternidad] Las nuevas disposiciones hacen explícito este reconocimiento implícito, ¡nada más! [!] ¿Y dónde está la traición? Cuando admitíamos la práctica, ¡no se podía hacer sin admitir implícitamente el principio! ¡Es este mismo principio que algunos rechazan hoy porque su aceptación se ha vuelto explícita! [Una de dos posibilidades en cuanto a apreciación de este problema por parte del P. Simoulin: o carece de honestidad o carece de inteligencia] 
Incluso llegaría a decir que no podemos ponernos bajo una autoridad "conciliar" porque ya estamos allí, como todos en la Iglesia, ¡y más aún la misma Fraternidad está bajo esta autoridad desde el 1 de noviembre de 1970! (¡A menos que se niegue la autoridad "conciliar" de Mons. Charriere, [fundación de la FSSPX] o se admita la legitimidad del acto cometido contra la Fraternidad por la autoridad "conciliar" de Mons. Mamie en 1975! [supresión de la FSSPX] Pero entonces, ¿dónde está la lógica? [¿Y dónde está su lógica, Padre?: ¿por qué usted juzga válida la decisión de Mons. Charriere e inválida la decisión de Mons. Mamie? ¿Por qué es inválida esta última, sino por injusta? ¿Y quién decide sobre la justicia e injusticia yh sobre la validez o nulidad de estas decisiones de la Jerarquía conciliar? Pues la misma FSSPX en virtud de un verdadero estado de necesidad]) Omnis potestas a Deo” en la Iglesia como en la ciudad. La autoridad recibida por el Papa, los obispos y los párrocos tiene su fuente en Jesucristo. El poder, la autoridad, la jurisdicción como tal son dados por Dios para el gobierno de la Iglesia, y cada miembro de la Iglesia está necesariamente sujeto a esta autoridad, cualesquiera que sean los defectos de sus poseedores. Si son infieles a su oficio [cosa que sucede desde el Vaticano II] o se niegan a reconocer a sus súbditos y a darles lo que legítimamente piden y les debe ser dado,  [idem] sólo entonces interviene lo que se llama la jurisdicción de suplencia, por la cual la misma autoridad de Jesucristo confiada a Pedro es utilizada.
De hecho, para nosotros, nada ha cambiado desde el 1 de noviembre de 1970, excepto la actitud de Roma, ¡que finalmente considera que nuestros actos son legítimos! [Y la actitud de la FSSPX, que se esfuerza por ser regularizada por Roma apóstata sin previa conversión de ésta] Y me alegra que uno de nuestros superiores haya pensado en recordar a todos el voto que nuestro fundador inscribió en el Capítulo IV de nuestros Estatutos, y del que nunca renegó:La Fraternidad, en sus comienzos, dependerá del obispo del lugar que la erigió en "pía unión" y reconoció sus estatutos, en conformidad con las prescripciones del derecho canónico. Por consiguiente, mientras la Fraternidad sea de estatuto diocesano, los miembros que se destinan al sacerdocio, antes de su compromiso definitivo, deberán estar incardinados en una diócesis, a no ser que un indulto especial concedido por la Sagrada Congregación de los religiosos los autorice a ser incardinados en la Fraternidad. Cuando la Fraternidad tenga casas en diversas diócesis, hará los trámites necesarios para ser de derecho pontificio”. [Como advertimos, ahora la FSSPX pretende que debe buscarse el acuerdo traidor con Roma "en nombre de la virtud de la obediencia y del respeto a la ley"]
De hecho, lo que inspira a aquellos que rechazan este poder, es el miedo a que sea el primer paso para unirse a los errores conciliares, el primer paso hacia un acuerdo práctico que haga caso omiso de estos errores.... Ahora bien, he escudriñado las palabras, los escritos (¡pero no los secretos de los corazones, que nadie conoce!) de nuestros superiores, no encuentro ningún rastro de complacencia hacia los errores del Concilio o los actos que son su traducción pública y oficial, y persisto en mi confianza en su prudencia. [Ceguera simplemente increíble. Padre: lea, por ejemplo, esta selección de citas escandalosas de Mons. Fellay
Algunos temores pueden ser legítimos. ¿Quién puede decir que no está preocupado por el futuro? Ya sea en el mundo, en la Iglesia o en la sociedad, todo se deteriora día a día, y podemos temerlo todo, incluso lo peor. Podemos pensar que viviremos horas terribles -y sin duda este no es el momento de separarnos y dividirnos- pero... tenemos esperanza y confianza en la gracia de Dios que vela por todo y sobre todo.
Antes de ser nuestra victoria, que esta gracia sea nuestro refugio cuando nos invita a vivir situaciones crucificantes.
Crux mihi certa salus, Crux est quam semper adoro;
Crux Domini mecum, Crux mihi refugium.

miércoles, 18 de abril de 2018

ROMA SUPRIME LA "FRATERNIDAD DE LOS SANTOS APÓSTOLES"



LA BESTIA CONCILIAR ACABA DE APLASTAR A UNA EXITOSA CONGREGACIÓN CONSERVADORA FUNDADA EL 2013.

La Fraternidad de los Santos Apóstoles, obra sacerdotal fundada por Mons. Léonard e inspirada por el Padre Michel Marie Zanotti-Sorkine, disuelta por Mons. De Kesel el 15 de julio de 2016, ha sido definitivamente suprimida por el Papa Francisco el último 12 de abril de 2018. Algunos laicos habían presentado un recurso ante la Signatura Apostólica, que parecía tener buenas perspectivas de ser aceptado, pero fue frustrado por el Cardenal Beniamino Stella, Prefecto de la Congregación para el Clero. Este último, en efecto, sometió el decreto de supresión al Papa Francisco, poniendo fin definitiva y brutalmente a este bello intento de renovación sacerdotal.

La Fraternidad de los Santos Apóstoles había sido establecida canónicamente en abril de 2013 por el entonces Arzobispo de Malinas Bruselas y Primado de Bélgica, Mons. André-Joseph Léonard, quien llamó a la comunidad a Bélgica para ayudar en la renovación espiritual de su Arquidiócesis y le otorgó las parroquias de Santa Catalina, en el centro de Bruselas, y San José en el sur de Bruselas.

Monseñor Léonard, Arzobispo de Malinas-Bruselas desde 2010, fuertemente atacado debido a su fidelidad, dentro y fuera de la Iglesia, construyó con la ayuda de la Fraternidad Sacerdotal una formación paralela de sacerdotes fuera del seminario diocesano. Este es un camino que otros Obispos ya habían tomado antes que él.

La iniciativa del Arzobispo Léonard resultó ser un éxito total. La Sociedad logró lo que las instituciones diocesanas progresistas ya no podían hacer: llevar a los hombres jóvenes a la “belleza de la vocación y el servicio como sacerdotes diocesanos“. Las parroquias confiadas florecieron en contraste con las parroquias vecinas y fueron visitadas por numerosos jóvenes.

Aunque la comunidad solo tenía tres años, en la primavera de 2016 ya tenía seis sacerdotes, un diácono y 21 seminaristas. Un éxito extraordinario que contrasta con la escasez de vocaciones que sufre el seminario arzobispal en la Arquidiócesis de Bruselas.
____________________

 

El Papa disuelve la Fraternidad de los Santos Apóstoles, la de mayor crecimiento de Bélgica

 

El Papa ha firmado de nuevo la disolución de una orden, la belga Fraternidad de los Santos Apóstoles, creación del entonces Arzobispo de Malines-Bruxelles y primado de Bélgica, André Léonard.
Fue fundada en 2013 y apuntaba a la llamada “reforma de la reforma” que animaba el Papa Benedicto XVI. Inspirada en el carisma del sacerdote francés Michel-Marie Zanotti- Sorkine, es una historia de éxito. En un país especialmente afectado por la descristianización, en una época en la que la crisis de vocaciones sacerdotales alcanza unos niveles de ‘alarma roja’, contaba ya con seis sacerdotes y 23 seminaristas. Uno podría pensar que no es tan alta la cifra, sin embargo, poniéndonos en el contexto de las cifras vocacionales en la zona francófona de Bélgica donde el año pasado ingresaron al seminario exactamente cero aspirantes, pues, es bastante.
La fraternidad ha corrido la misma suerte que su fundador, un primado que no fue honrado con el cardenalato y al que se aceptó el retiro en cuanto cumplió 75 años, lo que es canónico pero excepcional, para ser sustituido por De Kesel -este sí nombrado cardenal-, un ‘protegido’ del poderoso Cardenal Daneels, la persona que presume abiertamente en un libro haber gestionado la ‘mafia de Sankt Gallen’ para elegir a Jorge Bergoglio como Papa queriendo evitar a Ratzinger.
De las primeras medidas tomadas por De Kesel al ocupar su nuevo cargo fue, precisamente, terminar con la presencia de la fraternidad en la capital belga. La razón aducida era que muchos de sus seminaristas eran de nacionalidad francesa y que, por ‘solidaridad episcopal’, era mejor que volvieran a sus diócesis de origen.
La excusa es, además de inverosímil, sorprendentemente débil, ya que en el seminario nacional de Namur, de 80 seminaristas, solo 25 son belgas y, sin embargo, no se aplica el mismo principio en este caso.
Un grupo de laicos recurrió entonces la decisión de De Kesel a la Congregación para el Clero, que falló, aparentemente sin aportar motivos, a favor de la decisión del nuevo arzobispo, confirmando el decreto de disolución de la fraternidad.
Una nueva apelación llevó el caso al ‘tribunal supremo’ de la Iglesia, la Signatura Apostólica. Para entonces ya no estaba en la Signatura el Cardenal Raymond Leo Burke, sustituido por mons. Dominique Mamberti.  La causa fue aceptada por el Promotor de Justicia y la audiencia, de la que tanto esperaban los defensores de la fraternidad, estaba prevista para el otoño pasado. Pero el 25 de noviembre llegaba una carta de la Signatura dando por cerrada la causa sin haberse juzgado.
El prefecto de la Congregación para el Clero, Beniamino Stella, había elevado a Su Santidad el decreto de disolución. El Papa Francisco ha firmado, finalmente, disolviendo una de las ordenes más dinámicas y fructíferas de una Iglesia, la europea, que languidece por falta de sacerdotes.
____________________


¡No a la disolución de la Fraternidad de los Santos Apóstoles!

Súplica a Monseñor J. De Kesel, Arzobispo de Malinas-Bruselas y Servidor General de la Fraternidad de los Santos Apóstoles, así como a la Conferencia Episcopal de Bélgica.
La Fraternidad de los Santos Apóstoles ha sido establecida legítimamente en la archidiócesis de Malinas-Bruselas, el 7 de abril de 2013, y por lo tanto no puede ser expulsada legítimamente, excepto por motivos graves.
Le pedimos con insistencia que esa Fraternidad, que asume con un gran brillo evangélico la carga pastoral de la iglesia Santa Catalina (Bruselas) que le ha sido confiada, pueda seguir adelante con su vida y su ministerio de conformidad con su gracia propia. 
El carisma y la presencia de esa comunidad de sacerdotes y seminaristas en nuestros barrios, nuestra Iglesia y hasta sus periferias, responden a una necesidad actual y urgente en términos de espiritualidad, liturgia, vida sacramental, acogida, servicios, fraternidad y apostolado abierto al mundo. Su fecundidad innegable engendra vocaciones tan esperadas y rogadas.
Pudiera Usted continuar acogiendo a esa comunidad apostólica dentro de la Iglesia de Bélgica, en conformidad con sus estatutos y el derecho canónico, y escuchar la voz de los fieles y firmantes de esta súplica, preocupados por el futuro del cristianismo en el corazón de Europa.
 Le agradecemos considerar favorablemente nuestro pedido.
¡Contamos con su firma!
Las explicaciones y las últimas novedades
El 15 de junio de 2016, Monseñor J. De Kesel, arzobispo de Malinas-Bruselas (Bélgica), hizo de conocimiento público por medio de un comunicado, que con la aprobación de todos los obispos belgas y de las instancias responsables de la Santa Sede, había decidido poner fin a la acogida de  la Fraternidad de los Santos Apóstoles (FSA) en su diócesis a partir de finales de junio de 2016. Lo que quiere decir que menos de 15 días le han sido otorgados para hacer maletas e irse del país. El motivo invocado: la "solidaridad" con los obispos franceses cuyas diócesis "sufren de  una cruel falta de sacerdotes".
El choque fue inmenso para los sacerdotes y los seminaristas (belgas, franceses, brasileño, polacos), para los parroquianos de las iglesias bruselenses de Santa Catalina y San José, a quienes esos sacerdotes y seminaristas servían con tanto fervor y tan buenos resultados desde hace dos años, así como para los numerosos amigos y simpatizantes de esta joven fraternidad llena de promesas.
113 recursos canónicos han sido presentados ante el arzobispo Monseñor De Kesel, y sin reacción de su parte han sido elevados a la Congregación del Clero para pedir la revocación de esa decisión ilegítima. Mientras que todos les miembros de la FSA y los parroquianos están dispersos por las vacaciones y por diversas misiones, y que nuestra súplica acaba de ser lanzada, Monseñor De Kesel publica esta vez un decreto anunciando la disolución de la FSA (véase portal de los Parroquianos), efectiva a partir del 15 de julio, así como el despido de todos los seminaristas. Nuestra consternación es total. Pero no bajamos los brazos.
La FSA fue fundada por Monseñor A. J. Léonard en 2013 en la diócesis de Malinas-Bruselas de la cual él era entonces arzobispo. Cuenta actualmente con 27 miembros (21 residentes en Bélgica), entre los cuales 6 sacerdotes (3 belgas y 3 franceses), 1 diácono y 20 seminaristas. Fue instalada en dos iglesias que la Fraternidad hizo florecer en poco tiempo. Ese renacimiento fue particularmente visible y mediático en el caso de Santa Catalina, gran iglesia histórica en el corazón de Bruselas, que las autoridades eclesiásticas y políticas de Bruselas habían cerrado durante tres años, en vista a su desacralización.
Los jóvenes sacerdotes, a quienes cada fin de semana se unían  unos seminaristas dedicados y entusiastas, suscitaron rápidamente, gracias a su fervor apostólico, una nueva comunidad de fieles asidua y numerosa. Familias, personas aisladas, de todas las clases sociales y edades, encontraron en ella un lugar de revitalización, devoción (particularmente marial), fervor y fraternidad, para la felicidad de muchos, incluso de transeúntes y vecinos conmovidos por tanta vida y bondad.
Si bien los sacerdotes encardinados pueden quedarse en la diócesis y si los seminaristas, belgas y extranjeros, pueden pedir ser admitidos en el seminario a título individual, queda claro que la Fraternidad de los Santos Apóstoles no solamente ya no tiene derecho a elegir domicilio en el país donde nació, sino que ha sido disuelta: de tal modo que se encuentra destruido por nuestros obispos el lugar de la eclosión, enraizamiento y sostén cotidiano de esas jóvenes vocaciones en Bélgica.
A menos que…
Más de 200 parroquianos, fieles y amigos de la FSA, de Santa Catalina y de San José han vuelto a presentar un recurso ante Monseñor De Kesel para pedir la revocación de su decisión. Nuestra súplica viene en apoyo a ese trámite, el cual es tanto más apremiante y determinado que la decisión es contraria al derecho de la Iglesia que prohíbe a un obispo despedir sin motivo grave a sus seminaristas, y expulsar de sus diócesis o disolver, sin motivo grave, una asociación canónicamente instalada. Además, los estatutos de la FSA exigen la consulta de la Asamblea general de los sacerdotes para cualquier modificación de la sede de la asociación, lo cual no ha sido tampoco respetado.
Lógicamente incomprensible y jurídicamente inválida, esa decisión es, en el plano espiritual, una ofensa al sacerdocio y a su nuevo rostro en el corazón de nuestras culturas secularizadas. De hecho, nuestra Vida eterna y la de nuestros hijos están estrechamente vinculadas al don de vida de todos los sacerdotes. Es por ello que deseamos asociar a esta súplica a nuestros hermanos y hermanas de la Iglesia universal, a fin de que juntos defendamos esos nuevos brotes que anuncian la primavera tan esperada de nuestra Iglesia, prometida por la Virgen María en Fátima: "Al final, mi corazón Inmaculado triunfará!"
"Pero lo gracioso es que tenemos al papa, diría, de nuestro lado"... (fuente de esta cita)