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jueves, 3 de agosto de 2017

CABALLEROS DE NUESTRA SEÑORA: ¡ CATEGÓRICO RECHAZO AL RECONOCIMIENTO DE LA FSSPX POR ROMA APÓSTATA !




A continuación publicados el texto íntegro de la Declaración del 24° Capítulo General de la rama tradicionalista de la Orden de los Caballeros de Nuestra Señora, o Militia Sanctae Mariae.

La Orden fue fundada en 1945, y en quedó erigida canónicamente en Chartres en 1965; luego en Alemania, en Suiza, en Portugal y en España.

Al sobrevenir el Vaticano II, y a fin de mantenerse fieles a la Tradición, un grupo de sus Caballeros se separó para formar, en 1970, una Fraternidad Caballeresca y, en 1989, la rama tradicionalista de la Orden.

Los Caballeros de la rama tradicionalista gozaron del apoyo de Mons. Lefebvre. Sus constituciones fueron aprobadas por Mons. Tissier.

Hasta ahora estaban estrechamente vinculados a la FSSPX.


ORDEN DE CABALLEROS DE SANTA MARÍA
OBSERVANCIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA

“Puede recuperarse uno de todo el resto; jamás de sacrificar los principios.” Mons. Freppel


Declaración del XXIV Capítulo General

23 de julio de 2017

La defensa de la Fe

Cualesquiera hayan sido las peripecias, la idea de un reconocimiento romano de la Fraternidad San Pío X ha avanzado en los últimos tiempos: negociaciones, declaraciones, confesiones, matrimonios, de lo que se sigue notablemente la reacción de los decanos y superiores religiosos.

1°- Estado de necesidad: resulta bien claro que, estando Roma dominada por los neomodernistas, la defensa de la Fe y la Tradición hoy no se hace posible sin apoyarse en el « estado de necesidad » creado por las graves faltas doctrinales y pastorales de la jerarquía y los papas conciliares y post-conciliares. Sería efectivamente imposible seguir defendiéndolas dejando de combatir los errores de la Iglesia conciliar. En otras palabras, no recurrir a la « jurisdicción de suplencia » que confiere caso por caso el Derecho Canónico en « estado de necesidad » para someterse a la jurisdicción ordinaria concedida por la Santa Sede, nos dejaría en tal estado de dependencia de la jerarquía conciliar que, en la práctica, resultaría imposible seguir librando contra ella el combate de la Fe. Esto sería contrario a la Regla de los caballeros de Santa María, « guardianes de la Tradición » (I, 12; III, 8), que les impone « defender la Fe » (XVIII, 1 y 3 en particular).

2°- Rechazo del acuerdo: En el caso de las confesiones y, posteriormente, de los matrimonios, hubo – y esto incluso antes de un reconocimiento canónico formal de la Fraternidad San Pío X – un abandono parcial y progresivo de la noción de estado de necesidad, sobre la que se apoyara todo el combate por la Fe de Mons. Lefebvre. El hecho de que la Fraternidad acepte una prelatura personal o reconocimiento canónico, manifestaría públicamente que se somete a la jerarquía neo-modernista, consiente ser considerada « en plena comunión » con ella, aprueba su nuevo magisterio, su nuevo catecismo, su nuevo Derecho Canónico, y se entrega a la « jurisdicción ordinaria » concedida por la Santa Sede. Bien dice Mons. Lefebvre en su Itinerario Espiritual: “Es, pues, un deber estricto de todo sacerdote que quiera permanecer católico, separarse de esta Iglesia conciliar hasta tanto vuelva ésta a la tradición del Magisterio de la Iglesia y de la Fe católica”. ¿Por qué rechazar esta exhortación? Por otro lado, aunque se asegurara a la Fraternidad San Pío X una relativa autonomía y eventuales garantías, muy inciertas, entraría así en el pluralismo conciliar, convirtiéndose la Tradición en una « posibilidad » entre las otras. La Fraternidad franquearía entonces un umbral de ruptura que los caballeros de Santa María rechazarán cruzar con ella, debiendo defender a la Santa Iglesia Católica contra todas las sectas, herejías y errores denunciados por los papas, en particular contra la secta modernista que ocupa Roma en la actualidad (Cfr. Regla I, 4; III, 8).

3°- Recurso a « obispos plenamente católicos »: Ya que todo cristiano necesita vivir bajo la dirección de un obispo para « hacer obra de Iglesia » en general – y particularmente para las confirmaciones, ordenaciones y consagraciones –, guardamos plena confianza en la Providencia que, entre todos los obispos salidos de Mons. Lefebvre, nos conservará siempre pastores incapaces de traicionar su vocación, de « aliarse » a la Roma conciliar y de poner la gracia de su episcopado entre las manos de un sucesor de Pedro que diste de ser « perfectamente católico ». Así, los caballeros de Santa María continuarán, según sus Constituciones (preámbulo § 5), « apelando al ministerio del clero que permanece fiel », es decir, no aliado oficialmente con la jerarquía neo-modernista, al de los « obispos plenamente católicos, sin ningún compromiso con el error ». En su Itinerario espiritual, Mons. Lefebvre recuerda este principio en toda su simplicidad: « Sólo una cosa es necesaria para la continuación de la Iglesia católica: obispos plenamente católicos, sin ningún compromiso con el error, que funden seminarios católicos [...] ». No precisa « obispos de la Fraternidad San Pío X »: dice en términos generales « obispos plenamente católicos », así como dijo « un sucesor de Pedro perfectamente católico » (29 de agosto de 1987).

¡Santa María, líbranos del perjurio!